Desde el 25 de Septiembre al 12 de Diciembre de 2010 tiene lugar en el Museo de Arte y Naturaleza de la ciudad de Huesca -CDAN- una exposición de Thomas Joshua Cooper.
El recorrido de esta exposición nos introducen en una especie de sueño. Podría estar representando un mundo de fantasía, por lo fantástico de su carácter. Nos permite gozar de las apariencias gracias a elementos puramente fotográficos.
Nos encontramos en un espacio onírico, en un inmenso desierto blanco que cubre el horizonte. Observamos una proximidad a lo que se denomina “la realidad” pero nos vemos confrontados con el misterio. Una aparente realidad en la que a través de las imágenes podemos escuchar el aire, el agua y la niebla que habitan en ella. Podemos acariciar con la mirada aquello que no tenemos posibilidad de acariciar con nuestras manos.
Fotografías llenas de un gran sentido de la materia. Una materia fluida y cambiante que nos lleva al encuentro de otra realidad. Nos obliga a quedarnos para ver y descubrir una realidad que seria la del propio medio fotográfico. Trata lo representado con gran delicadeza, resultando muy interesante el cómo lo fotografía. Hay un juego entre los elementos presentes en las imágenes. Visualmente lo que es importante es la estructura de las cosas y el espacio. Nos exige, el entrar en sus imágenes y reconstruir el lugar en la profundidad del espacio representado.
El área situada más allá de los polos es para todos un centro de gran enigma. ¿Qué es lo que Cooper quiere decir al colocar la palabra “True” entre los dos polos? La verdad, entendida como realidad, no sabemos si se encuentra en los polos o entre ellos. Es una tierra de misterio permanente. En ella (y en las imágenes de esta exposición) nos confundimos entre cielo y mar, entre nieve y agua, entre tierra y niebla… Nos habla de un espacio particular durante un tiempo que no conocemos, pero que se nos presenta lento y tranquilo. Sus imágenes se imponen a nosotros y nos introducen en lo que podemos creer su propia verdad. Se proyectan diferentes realidades a través de las diferentes posibilidades que el fotógrafo emplea. Puntos de vista particulares y diferentes entre si.
¿Han estado ustedes alguna vez bajo un agujero en la capa de ozono? ¿Se han situado en un punto de no retorno?
Estas imágenes tornan visto lo que todavía no tenemos muy visto; los dos polos de nuestro planeta: La Tierra. El resultado son representaciones muy sorprendentes, llenas de ambigüedad. Las fotografías de está exposición, se encuentran en otra parte, en otro mundo. Estas se abren a la eternidad.
Una obra que nos hace soñar y pensar. Los paisajes que representa parecen buscados en su propia verdad interna, como reveladores de una realidad profunda. Pero…¿son reales o son ilusorios? Son paisajes llenos de misterio que nos incitan a querer encontrar su secreto.
Se encuentra a medio camino entre el documento y la investigación artística. Encontramos una acumulación de puntos de vista. Al mismo tiempo una repetición y una variación, lo que le compromete proyectiva-creativamente. Y en este sentido; subraya los pensamientos que provoca al que mira.
Si nos preguntamos qué es la realidad nos motiva a la ensoñación y nos conduce a la poética. Sus imágenes cuestionan a la realidad, nos obligan a interrogar lo visible.
¿Está intentando componer una fábula o se trata de fotografías como documento?
El conjunto de esta obra goza de una gran coherencia interna. El filósofo Soulages cuando habla de la obra de Cartier Bresson, habla de la gran coherencia en el discurso interno de su obra. Dice que esto se debe a que el fotógrafo construye una fábula poco a poco que le facilita el trabajo. Con Cooper ocurre lo mismo. “El artista está habitado por lo quimérico, lo ficticio, lo imaginario, lo irreal, en suma lo novelesco, y esto en su obra, en su decir y en su ser.”2 Aquí reside su fuerza, ya que nos invita a un viaje totalmente imaginario. En él podemos desarrollar nuestros sentidos subjetivos e imaginativos hasta llegar a otra cosa. Una que satisfaga nuestros propios deseos. Para el conjunto de esta obra resulta muy importante la fantasía del espectador. Nos ofrece la posibilidad de inventar una realidad, diferente a la que él inventó. “La fotografía […] se encarga […] de cuestionar las hipótesis en que otros pueden fundamentar su verdad”. 3
“La realidad es un diluvio caótico, y en esa realidad, uno debe efectuar una elección que reúne, de manera equilibrada el fondo y la forma”.4 A través de pensamientos inconscientes, ordenamos esa realidad. “Su inconsciente personal juega con el inconsciente colectivo hasta el punto de transformarlo”.5 Consigue que nos planteemos de forma consciente preguntas que salen de nuestro inconsciente. Escuchamos nuestra propia voz y es que “la fotografía es una pequeña voz, yo creo en ella”. 6
Las imágenes que van a ver suscitan tal emoción que inducen a la reflexión. ¿Pone la verdad a nuestro alcance? Al realizar preguntas a su obra, obtenemos un gran número de respuestas posibles. Respuestas rebosantes de relatividad. Nos provoca una gran incertidumbre que supone un desafío para la reflexión.
No debemos intentar encontrar la verdad o la clave de la obra porque no la encontraremos. Podemos intuir el camino o la dirección que el artista tomó. Pero nunca encontraremos su verdad. “Lo real se nos escapa, tal vez […] porque es imposible de mostrar”. 7 Mantengan la mente abierta. De esta forma observaran una serie de decisiones que el artista ha tomado. La interpretación de estas decisiones, les ayudará a crear su propia opinión. A través de la emoción, encontrarán la comprensión. Si se sienten esclavos de la búsqueda de un sentido, les invito a descubrirlo por ustedes mismos.
“A cada cual le corresponde crearse su propia libertad. Cuanto más se habla, tanto menos libertad […].” 8
1: Joan Fontcuberta, “El beso de Judas. Fotografía y verdad”, Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 1997, Pág. nº 143.
2: Fançois Soulages, “Estética fotográfica”, “El objeto del reportaje. De las ilusiones a las creencias”, Buenos Aires, Ed. La Marca, 2005, Pág. nº 45.
3: Joan Fontcuberta, “El beso de Judas. Fotografía y verdad”, Barcelona, Ed. Gustavo Gili, 1997, Pág. nº 142.
4: Fançois Soulages, “Estética fotográfica”, “El objeto del reportaje. De las ilusiones a las creencias”, Buenos Aires, Ed. La Marca, 2005, Pág. nº 47.
5: Fançois Soulages, “Estética fotográfica”, “El objeto del reportaje. De las ilusiones a las creencias”, Buenos Aires, Ed. La Marca, 2005, Pág. nº 57.
6: Fançois Soulages, “Estética fotográfica”, “El objeto del reportaje. De las ilusiones a las creencias”, Buenos Aires, Ed. La Marca, 2005, Pág. nº 39.
7: Fançois Soulages, “Estética fotográfica”, “El objeto del reportaje. De las ilusiones a las creencias”, Buenos Aires, Ed. La Marca, 2005, Pág. nº 82.
8: Fançois Soulages, “Estética fotográfica”, “El objeto del reportaje. De las ilusiones a las creencias”, Buenos Aires, Ed. La Marca, 2005, Pág. nº 62.
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